OS PRESENTAMOS EL TEMA CENTRAL Y EL MATERIAL DE LOS TALLERES
Sevilla, 18 de abril de 2009
a) EL ACOMPAÑAMIENTO
Para conocer el auténtico sentido del acompañamiento espiritual hemos de acudir a San Ignacio de Loyola: lo encontramos tanto en su vida como en sus escritos. Él fue aprendiendo de su relación con Dios y de su experiencia con las personas de su época que a veces convenía abrir el corazón y la conciencia a otros.
Ignacio no dudó en abrir su interioridad para buscar en algunas personas el acompañamiento espiritual que necesitaba; pero también lo hizo para acompañar y ayudar a los demás, orientándoles y animándoles en su vida espiritual. La experiencia que previamente tuvo de Dios fue la que le permitió ponerse al servicio de los prójimos.
Ignacio, basado principalmente en los Ejercicios Espirituales, fundamentó el acompañamiento en el discernimiento espiritual. Nunca habló en sus obras de dirección espiritual. Para él, el verdadero “director” es sólo el Espíritu Santo, porque “la suma providencia y dirección del Espíritu Santo sea la que eficazmente ha de hacer acertar en todo”, dado que eso “sólo la unción del Espíritu Santo puede enseñarlo…” (Constituciones de la Compañía de Jesús, 624 y 414).
Por ello, el acompañamiento responde a la necesidad de que tanto el que acompaña como el sujeto que es acompañado “más se ayuden y se aprovechen” (Ejercicios Espirituales, 22). Ambos tratan de descubrir la acción del Espíritu Santo en la vida de las personas.
Con referencia a la actitud fundamental del acompañante hay que decir que la expresan dos aspectos: por una parte el respeto y la adaptación a la persona que se quiere ayudar; por otra la discreción de espíritus. Con Ignacio empieza una espiritualidad que podríamos llamar de la sospecha, centrada en el individuo mismo y en la voluntad de Dios para él.
Ignacio fue sin duda alguna un maestro en el arte del acompañamiento espiritual. De él dirá Pedro Arrupe: “Ignacio pone al hombre ante el problema fundamental de la vida: que es el de discernir en cada ocasión y momento la voluntad de Dios, para cumplir personalmente su propio fin y para que, por medio de él, alcancen también su fin todas las criaturas que lo rodean”.
Ignacio se fue convirtiendo en acompañante por la necesidad que tenía de buscar ayuda para su persona; la experiencia que fue obteniendo le capacitó luego para acompañar a las personas con quienes se fue relacionando. Diego Laínez decía que Pedro Fabro, con ser un hombre tan versado en la dirección espiritual, comparado con Ignacio, era como un niño al lado de un hombre sabio (FN II, 86).
La idea de Ignacio sobre el acompañamiento es la siguiente: una manera de guiar a la persona, respetando la conciencia de su acompañado, en orden a orientarlo por los caminos que enseña el Espíritu, sirviéndose de la discreción de los diversas mociones y espíritus que mueven su alma.
b) TALLERES
Taller 1
Gracias por los nombres de mi vida,
los nombres de quienes me han querido
y a quienes yo he amado.
Los nombres de quienes me han hecho sonreír
y aquellos a quienes yo he llevado una sonrisa.
Gracias por los nombres de mi presente,
tan familiares que ni siquiera necesito pronunciar,
que me acompañan en la vida cotidiana,
en los momentos de rutina,
en las horas de trabajo
en los días de descanso,
que aguantan mis fatigas
y animan mis proyectos.
Gracias por los nombres más cercanos,
y los que solo son vagamente familiares
por todos aquellos con quienes alguna vez
puedo intercambiar saludos, conversaciones,
compartir algo...
Por esos rostros reales, conocidos, propios,
que me aportan vida, sentido, alegría...
Gracias también por los nombres difíciles.
Los de aquellos que complican mi vida;
por lo que puedo aprender a través de la dificultad;
por lo que puedo ganar en madurez;
por lo que las relaciones difíciles me enseñan sobre mí mismo.
Dame, Señor, gente cercana.
Dame gente, nombres, rostros...
que pueda llamar míos.
LOS NOMBRES DE AYER
“Hijo mío, que no te abandonen el amor y la lealtad; átalas a tu cuello, grábalas en la tablilla de tu corazón; así obtendrás aceptación y estima ante Dios y ante los hombres” (Prov 3, 3)
CANTO: TU FIDELIDAD ES GRANDE
Hoy soy la persona que soy por tantas personas como han marcado mi historia, desde que era pequeño. Mis seres más queridos, mis amigos de la infancia y los que vinieron después.
Hoy soy quien soy por los conflictos que he vivido, cuando los supe solucionar y también cuando me dejaron heridas. Y por los tiempos de alegría y confianza, esa que me hizo fuerte por momentos. Por las lecciones que he ido aprendiendo, por los retos que ya he afrontado y aquellos con quienes los compartí... Por todos esos nombres le doy gracias a Dios.
Piensa en los nombres importantes de tu pasado, los que recuerdas con frecuencia y aquellos otros en que raramente te detienes ahora... y dedícales un breve momento, en la distancia. Pide a Dios por ellos, que allá donde estén sus vidas sean bendecidas.
LOS NOMBRES DE HOY
“Aunque tenga el don de la profecía, y conozca todos los misterios y toda la ciencia; aunque tenga plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo amor, nada soy” (1 Cor 13, 2).
CANTO: SABERME EN TUS MANOS
Soy la persona que soy por tantos nombres como llenan mi vida hoy, estableciendo lazos o configurando mi presente, haciéndome sentir seguro, o frágil, o de todo un poco. Soy quien soy por la gente que me trata bien, y también por quien me hace sufrir. Por quien aguanta mis malos ratos, y por quien comparte los momentos más relajados. Por quien trabaja conmigo y quien simplemente pasa por mi vida. También esos nombres me hacen ser la persona que soy, única, distinta, original, con mis sueños y mis luchas, mis deseos y mis desesperaciones, mis humores buenos y malos. Por todos esos nombres doy gracias a Dios.
Piensa en la gente que forma parte de tu presente... En esos nombres que son tan cotidianos que los das por supuesto. Los que te caen bien y los que te hacen la vida difícil. Todos “tus” nombres... Pide a Dios por ellos, que sus vidas, sus trabajos, sus caminos, sean bendecidos.
LOS NOMBRES DE MAÑANA
“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes…Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 19-20)
CANTO: YO SERÉ
¿Quién estará en el camino? ¿Quién formará algún día parte de mi vida? ¿Quién se convertirá en alguien muy importante en ella? ¿Qué historias, risas, encuentros, lloros, esfuerzos, trabajos compartidos, luchas, proyectos, están ahí delante? No lo sé. Ahí está el horizonte. Ahí está el futuro. Ahí están los caminos que se cruzan con el mío. Lo importante es seguir siempre, seguir...con los ojos abiertos y el corazón dispuesto. Siempre preparado para admitir más historias, más rostros, más nombres, que me ayuden, siempre, a ser una persona más honda, más auténtica, más llena...
Piensa en tus proyectos, en tu vida actual, y pide a Dios por todas esas historias que están por venir, y en todos esos nombres que algún día pronunciarás. Y desea que tu vida sea verdaderamente humana....
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